Una noche en un hotel-cueva de diseño en Albacete

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Imperfectamente bello. Así se autodefine XUQ, tan singular como inesperado, que plantea un modelo de turismo rural repleto de sensualidad, autenticidad, naturaleza y modernidad, todo junto y sin que a nadie le chirríe. Apunta también esto: está junto al río Júcar.

Guha, tha, ogof, grotta, ogba, höhle, magara, cova… Todas estas palabras son distintas formas de decir “cueva” en diferentes idiomas. Y también son el nombre de las estancias de XUQ, un hotel cuyas habitaciones son antiguas casas-cueva rehabilitadas, excavadas en las paredes de roca caliza de la hoz del río Júcar a su paso por Jorquera.

Durante milenios, las aguas de este río han ido arañando el suelo de esta parte de la comarca de La Manchuela albaceteña creando un paisaje vertical alucinante de cañones de tierra blanca y amarillenta atravesados por una arteria verde de álamos, fresnos, higueras y sauces, a los que se fueron añadiendo productivas huertas que aprovechan el rico limo dejado por el curso fluvial siglo tras siglo.

La huerta ha sido, de hecho, el medio de existencia de los habitantes de las pequeñas pedanías de Jorquera que se asientan en las riberas. Las lechugas y las habas tienen fama en la zona, pero aquí se cultivan también tomates, cebollas y ajos, entre las hortalizas y verduras, y peras, ciruelas o melocotones, en cuanto a frutas. En ese entorno está XUQ, que toma su nombre, precisamente, de la antigua denominación árabe del Júcar: Xuquer.

DECORACIÓN MODERNA

El proyecto nació hace un par de años, de las mentes de dos jóvenes amigos, Víctor Pinedo y Fernando Monteagudo, que convirtieron estas antiguas casas-cueva en unos alojamientos tremendamente atractivos, mezclando la rusticidad exótica de las grutas con muebles de diseño y elementos decorativos modernos, creando ambientes donde conviven lo tradicional y lo artesanal con lo industrial y vanguardista.

Las ocho suites son diferentes entre sí. El espacio de cada una se amolda a la forma de cada cueva, acondicionadas en su tiempo por quien las habitó y remodeladas ahora, utilizando técnicas de mampostería tradicionales, para adaptarlas a su nueva función. Ha cambiado su aspecto interior pero siguen siendo viviendas bioclimáticas en las que la temperatura es constante a lo largo de todo el año (entre 18 y 20ºC).

ACTIVIDADES POR LA ZONA

La sostenibilidad se suma a ello, pues aquí se reciclan casi todas las aguas grises generadas y se usan fuentes de energía respetuosas con el medio ambiente. Hay que añadir también la filosofía eco y slow, al utilizar productos locales, algunos de ellos salidos de su propia huerta, que es uno de los últimos proyectos incorporados. Un servicio exclusivo y detalles como las cocinas completamente equipadas, los jacuzzi (algunos en el interior de las habitaciones) o pequeñas albercas, además de la zona común de terraza y piscina completan los elementos que hace de XUQ un lugar de lo más sugerente

Desde aquí se pueden realizar diferentes actividades, desde rutas senderistas junto al río o por los cortados, hasta visitas a las pequeñas aldeas como Cubas, Maldonado o Alcozarejos (todas ellas con casas excavadas en la roca) y a Jorquera, claro, uno de los pueblos más llamativos de la provincia, con sus casas amontonadas en un gran farallón rocoso que quedó en mitad de dos meandros.

El entorno es tan singular que a uno le asalta el deseo de recorrer todo, sin dejarse nada, pero, por otro lado, XUQ atrae intensamente y también apetece quedarse todo el tiempo aquí, disfrutando de la tranquilidad y de saberse lejos del bullicio. En cierto modo es un lugar remoto, sí, y eso le da un valor inmenso.

Fuente: El Mundo Viajes https://www.elmundo.es/viajes/hoteles/2019/09/20/5d2c4cee21efa0860a8bf9a6.html

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